ALGUNOS DE NUESTROS PASOS:


La Santa Vera Cruz ha reunido a lo largo de su medio siglo de existencia uno de los tesoros imagineros mas importantes de España. En unos casos, los propios cofrades se han venido encargando de sufragar a sus expensas los elevados costes que han venido suponiendo históricamente la contratación de importantes artistas imagineros de todo el estado. En otros casos, benefactores bilbainos han tenido la devoción de proporcionar los medios suficientes para tan encomiable actividad. Y en otros, las propias instituciones de la Villa han considerado la conveniencia de vestir su Semana Santa de la manera mas esplendida posible. De una forma u otra, desde su fundación, esta hermandad ha conseguido dotarse de un destacadísimo acervo artístico en el que están representados todos los estilos que han creado escuela en el mundo imaginero: desde el austero renacimiento, pasando por las libertades del barroco religioso, hasta el realismo del siglo XX, dejando constancia de su valía artistas de tanto prestigio como Manuel Romero, Raimundo Capuz o Quintín de Torre, por citar alguno de ellos.

 

De cualquier manera, la atribución de la paternidad de nuestras obras artísticas, no es una cuestión exenta de debate. Es cierto que los nuevos sistemas de investigación histórica, con la apertura de nuevos archivos racional y técnicamente organizados, han dado lugar a métodos de trabajo impensables hace poco tiempo. Y no hay duda de que la aplicación de la informática al servicio de esos métodos, ha facilitado en gran medida el acceso a la información dispersa y ahora al alcance de los profesionales.

Por otro lado, la Cofradía se mantiene, de acuerdo su razonable idiosincrasia, dentro de unos cánones de tradición y reserva, que hace difícil que sus actuales gestores puedan modificar con cierta agilidad, los datos que vienen heredando de anteriores Juntas Directivas que también tuvieron, entre otras funciones, la de preocuparse por el cuidado, el origen y la historia de sus preciadas imágenes. Precisamente el enorme aprecio hacia ellas hace que la actual directiva se muestra extremadamente cauta a la hora de cambiar las informaciones que ha heredado, pero ello no quiere decir que ignore las teorías que hoy se manejan, que no las valore convenientemente y que no aprecie su importancia, sin perjuicio de que de consolidarse mediante nuevas aportaciones, llegue el momento de alterar algunas convicciones ya antiguas, ante su estado de técnica certeza.

 

Las imágenes más emblemáticas de la Cofradía son:
 
 

Santísimo Cristo de la Vera Cruz.

Conocido popularmente como Cristo de la Villa de Bilbao (obra del imaginero Juan de Mesa*, año 1615).

Es propiedad de la Cofradía de la Santa Vera Cruz de Bilbao y se le rinde culto en la parroquia de los Santos Juanes. Su triduo se celebra los días 1, 2 y 3 de Mayo. Procesiona por las calles de Bilbao los Viernes Santos.

Oración al Santísimo Cristo de la Villa

* (1583-1627) Nacido en Córdoba. Estrecho colaborador del taller de imaginería de Montañés, en Sevilla. Su obra es tan afín a la de su maestro, que solo la aparición de documentos al respecto han conseguido diferenciar las obras de uno y otro. No obstante se considera que su escultura presenta mayores rasgos de patetismo. Su obra capital es el Cristo de San Pedro de Vergara, además de la popular imagen del Jesús del Gran Poder.
 
 
 


Nuestra Sra. de la Soledad

Obra de Raimundo Capuz (*) que data de 1693.
De gran arraigo popular, se venera en la misma Iglesia de los Santos Juanes.
 

* (1665 - 1743) Hijo del también conocido escultor Julio Capuz, se especializó en la talla de pequeñas figuras en marfil y madera que le dieron gran renombre. Fue profesor del príncipe Luis, quien al suceder en el trono a Felipe (1724) lo nombró escultor de cámara.



San Juan
José Larrea (1944)
 
 
 
 
 
 
 
 
 La Cruz a Cuestas
Raimundo Capuz (1700).
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Completan su patrimonio artístico, otros diez pasos, todos ellos de gran valor:

La Ultima Cena, de Juan Guraya (1943)
La Oración  en el Huerto, de Quintín de la Torre (1924)
Los Azotes, de Ricardo Iñurria (1947)
El Prendimiento, de Raimundo Capuz (1700)
La Coronación de Espinas, de Manuel Romero (1745)
Las Tres Cruces, de Quintín de la Torre ( 1946)
El Descendimiento, de Quintín de la Torre (1926)
El Cristo Yacente, de Higinio Basterra (1944)
Lignum Crucis, de Granda (1950)
El Cristo de la Urna, anónimo del siglo XVI

Pueden ser contemplados en el Museo de Pasos de Bilbao que ha sido abierto el día 7 de Marzo de 2001 en el edificio de la antigua alhóndiga, en la calle Iturribide.
 
 

LOS ROSTROS DE CRISTO
según Anastasio Olabarría

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